La Ciudad se alza hacia los cielos, intentando tocar la cúpula que una vez fue traslucida. Se hunde en el suelo, queriendo alcanzar el centro de la tierra. Se expande a un lado y otro y nadie sabe ya qué forma tiene, se perdieron los planos hace mucho tiempo; y respecto al tiempo… ¿Qué es?
Partida en dos por un inmenso rió que surge de un extremo de la cúpula y aboca su final en el otro extremo de la ciudad. Diversos canales surgen aquí y allá, parcheando la ciudad, acotando sus movimientos.
El pulmón verde se encuentra en el centro. Hace años fue un parque, hoy en día se expande como un hongo venenoso por las calles adyacentes. Cada vez más gente se pierde en su interior.
Hay muchas sustancias ilegales recorriendo las calles. Desde hace tiempo una nueva sustancia, el Amne, es la que más adeptos tiene: Interrumpe temporalmente las conexiones con los nanos.
Aísla.
10 millones de habitantes en un continuo e imparable descenso a causa de las muertes y los suicidios. Cada vez hay más edificios vacíos que son devorados implacablemente por el pulmón verde y la decadencia.
Saben que son los últimos de la tierra y hay desidia en la ciudad, cada vez más. A nadie le importa la guerra que machaca la tierra más allá de la cúpula, ni importan los humanos del exterior que luchan por preservarles como la última esperanza.
Lo que les cuenta es que ellos están vivos.
Partida en dos por un inmenso rió que surge de un extremo de la cúpula y aboca su final en el otro extremo de la ciudad. Diversos canales surgen aquí y allá, parcheando la ciudad, acotando sus movimientos.
El pulmón verde se encuentra en el centro. Hace años fue un parque, hoy en día se expande como un hongo venenoso por las calles adyacentes. Cada vez más gente se pierde en su interior.
Hay muchas sustancias ilegales recorriendo las calles. Desde hace tiempo una nueva sustancia, el Amne, es la que más adeptos tiene: Interrumpe temporalmente las conexiones con los nanos.
Aísla.
10 millones de habitantes en un continuo e imparable descenso a causa de las muertes y los suicidios. Cada vez hay más edificios vacíos que son devorados implacablemente por el pulmón verde y la decadencia.
Saben que son los últimos de la tierra y hay desidia en la ciudad, cada vez más. A nadie le importa la guerra que machaca la tierra más allá de la cúpula, ni importan los humanos del exterior que luchan por preservarles como la última esperanza.
Lo que les cuenta es que ellos están vivos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario