DIA
DOCE
V
Los nanos cumplieron con su función programada: Generar adrenalina, estimular sus músculos y, en última instancia, moverle lo suficiente como para hacerle despertar.
Cuando abrió los ojos vio que la gotera del techo del dormitorio seguía con el mismo dibujo de la noche anterior. Sin novedad en el frente, aun no había que avisar al desgraciado del fontanero y…
Y entonces Yemma se inclinó sobre él:
-Buenos dias, cariño. Te he dejado un poco de agua caliente en la ducha. Date prisa porque he escuchado a los de arriba despertándose y ya sabes que se tiran “horas y horas” en la ducha.
Y Germain supo que algo no iba bien.
Yemma ya estaba despierta y sonreía. No podía recordar la última vez que se levantó antes que él y le hizo el desayuno. Su vida en pareja consistia en discutir, vivir cada uno su vida y tener algo de sexo rutinario de vez en cuando entre ellos… Yemma le obligaba cada vez más a quedar con parejas a traves de los Contacta2.
No entendía cómo Yemma podía pasarse todo el día sin salir del edificio: Levantarse, pasear por la casa, hacer la compra mandando paquetes a su tienda favorita y recibiéndola en casa, consiguiendo siempre los mejores articulos con la mierda de nanos que tenían en la cuenta. Mantenía su cuerpo esbelto y en forma gracias al gimnasio y la piscina del edificio. Pero jamás ponía un solo pie fuera del portal.
Había rechazado invitaciones de parejas que le atraían sólo porque no quisieron ir a verles alli.
Se miró en el espejo. Con esa barba de oso que Yemma le obligaba a llevar, los kilos de más y perdiendo la lucha contra la calvicie. Siempre que se miraba en el espejo se decía que algo no iba bien, nada bien. Pero jamás sabia de qué se trataba, por ello casi nunca se miraba en los espejos. Se dio una ducha rapida, lo justo antes de que el agua caliente se congelase. Se había quedado sin desodorante y se dijo, por novena o decima vez que debía comprar mas. Antes de salir del cuarto de baño se olvido de incluirlo en NOTAS.
En el Salon/Cocina/Despacho/cuarto de Invitados Yemma estaba ante su taza de café. Seguía sonriendo.
Y esta vez había puesto la mesa y todo. ¡Y había hecho el café! No es que fuera muy difícil hacerlo pero que Germain recordase, Yemma siempre gritaba que si tenía manos para sobarla de arriba abajo, tenía manos para poner la cafetera en marcha y que ella no pensaba hacerlo por él.
Y ahora sonreía, sonreía demasiado, y estaba el café hecho y las tostadas con mantequilla y mermelada. Y el mantel. Había puesto el mantel bueno.
Algo no cuadraba allí, pero Germain decidió aprovechar la coyuntura. Encendió la televisión y vio que todo seguia siendo igual: Guerra en el exterior, guerra en el espacio y las rubias presentadoras en guerra contra sus peinados y sonrisas falsas. Se centró en el desayuno. No quería saber más. Bastante tenía con su trabajo.
Yemma echó un poco mas de azucar en su café y lo removió lentamente.
- Por cierto, tengo seleccionado un perfil en los contacta2. Son una pareja interesante. Les gusta bailar, hablar, tomar copas y cosas de esas.
- ¿Bailar?
- Si, parecen gente maja. Les he enviado un par de toques de saludo y aun no han contestado. Te puedo enviar el contacto a tu menú.
Germain no puso mucho interes en el asunto. Yemma observó la tele, a las presentadoras rubias que parecian clonicas. Volvió al ataque.
- A ver qué tal.
- ¿Que tal qué?
- Lo de esa pareja, últimamente todos salen rana.
- Si. La verdad es que si.
- Pero claro, como soy yo la unica de los dos que parece tener interes en ese tipo de cosas.
- Estoy un poco despistado, perdona. Pero es que últimamente apenas tengo tiempo de mirar mis mensajes.
- Osea…. – Germain conocía ese tono de voz: Estaba tanteando el terreno antes de entrar a matar – No has visto las últimas noticias sobre las actualizaciones.
- ¿Algo interesante?
Germain se dió cuenta: Había picado el anzuelo que, sin nada de arte, le había tendido Yemma.
- ¿Interesante? Sólo que hay que tenerlas.
- No.
- ¿Cómo? ¿Pero tu quieres que yo sea una paria social o qué? Todo el mundo tiene las actualizaciones.
- No es obligatorio.
- Si que lo es. Todos DEBEN tener las actualizaciones.
- No sirven para nada.
- Acceso mas rapido a contacta2, mayores aperturas a los juegos de créditos…
- Últimamente casi no llegamos a final de mes con los nanos que tenemos. No puedes permitirte jugar con los creditos.
- Eso es porque gastas demasiado.
- ¿Gasto demasiado? Quién se pasa todo el dia en casa viendo la televisión sin hacer otra cosa que tocarse sus partes íntimas o abusando del contacta2?
- Yo, pero es porque me aburro.
- Buscate un trabajo.
- Sabes que las bolsas de trabajo estan fatal. Ademas, mi perfil no cuadra con nada, no tengo oficio ni beneficio, punto.
Germain iba a replicar pero pensó que tenía razon. Y aun así, no iba a darsela. Yemma volvió al ataque:
- Tu lo que quieres es aislarme del resto del mundo.
- ¿Qué mundo?
- El de ahí fuera
- ¡Pero si es una mierda!
- Igualmente me da lo mismo. Yo quiero saber qué pasa.
- ¡Pues sal a la calle, coño!
- Claro, como a ti las actualizaciones te las hacen gratis en el trabajo.
- Por algo se llama trabajo, y es necesario que las tenga.
- Pues tienes que hacer algo.
- ¿Respecto a qué?
- ¡¡A las actualizaciones!!
- Ya lo he hecho: Te he dicho que no.
Yemma le miró con gesto de odio. Luego se levantó de la mesa sin recoger nada. Subió el volumen de la tele hasta niveles insoportables y se tumbó en el sofa. Germain, resignado y agradecido que el tema de la discusión sólo fueran las jodidas actualizaciones, recogió la mesa. Fregó los cacharros y la cafetera. Hizo la cama. Se vistió y se dirigió a la salida sin despedirse. ¿Para qué hablar si su voz sería ahogada por la televisión?
Yemma puso el mute y le miró fijamente.
- A partir de ahora se acabó el sexo entre nosotros hasta que me actualices.
Germain cerró la puerta tras él.
En el ascensor se encontró con los vecinos de arriba. No había tema de conversación asi que Germain se abstuvo de sacar ninguno, y el vecino no quería hablar de nada no sea que surgiera el asunto de ¿“cuándo cojones vas a arreglarnos la gotera”’?
Dejó las llaves de su casa en el buzon. Después de muchos juegos perdidos, era la unica forma en la que sabía seguro donde las tenía.
Hacía buen dia. No había progamadas lluvias por el momento. Las corrientes de gente en un lado y otro, aun se movían ordenadamente por las aceras rumbo al transladador o las barcazas de transporte. Los periodiqueros intentaron colarle sus productos. Germain les evitó. No pensaba gastar nanos en información que tenía gratis en el trabajo.
Conectó con su jefe. AdvocaTEC gruñó al ver que era él. Aun no había tomado su primera copa de la mañana y había que ser cuidadoso.
- ¿Qué quieres? Si es por ese prestamo de nanos que me hiciste, aun no…
- Bueno, era por intentar cancelarlo de otra manera y llegar a un acuerdo – Advotec puso cara de interes- Consigueme un pack de la ultimas actualizaciones. Un pack sin número de serie ni nombre de adjudicatario ni nada.
- Para quién lo quieres.
- Para mi mujer. Me sale mas barato hacerlo así que pagar las licencias y mierdas de esas.
- La tendrás en tu Terminal.
- Un placer hacer negocios contigo. Pero no me lo mandes a mi, mandaselo a Yemma.
Atravesó la calle esquivando bicicletas y ricksaws y descendió al transladador subterraneo ordenando a los nanos que bloquearan su olfato.
Una vez amontonado con un montón de humanidad en el trasladador, Germain decidió actualizar su mensajería y desplegó los menus. Pocas entradas. La mayoría publicidad de actualizaciones. Eliminó un par de virus que le impulsarían a comprar Dios sabe qué. Había algunos boletines internos del ministerio sobre el recrudecimiento del consumo del Amne y los avances de las nuevas campañas para concienciar a la gente de denunciar a sus vecinos si sospechaban que consumían. Y luego vino la sorpresa: Martin. El remitente era desconocido y el tema estaba subrayado como personal e importante. Decidió abrirlo más tarde. Para enfrentarse a ese mensaje necesitaba un poco de tranquilidad.
Al desconectar los menus, se vio frente a una mujer gorda que debió entrar en el vagon mientras él estaba en contacta2. Su traje era espantoso y, aun a pesar de los nanos olfativos podía notar que apestaba a sudor. Tenía el pelo hecho un asco y sus ojos eran un pozo de vacuolas que giraban sobre si mismas. Germain generó una imagen dispuesto a mandarla junto con su identificacion al puesto de guardias de la siguiente estación: La mujer estaba bajo el influjo de un virus o sustancia ilegal.
Luego se maldijo: ¿Pero qué estaba haciendo? Aun no había fichado en el trabajo y ya estaba haciendo parte de su tarea. Anuló el envio. No pensaba mover un dedo por esa mierda de gente. Ademas, él no habia probado el Amne, pero entendia a la gente que lo utlizaba para desconectar durante un rato de todo.
15/11/08
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